lunes, 6 de junio de 2011

Los saberes de mis estudiantes en el uso de las TIC y de Internet




Fernando Montes de Oca

Señalamos lo que nuestros estudiantes hacen con la tecnología, particularmente en Internet, describimos la estrategia que construimos en colaboración con ellos para aprovechar esas habilidades y conocimientos, ¿quiénes van a enseñar a quiénes y qué les enseñarán? Descubriremos que hemos desatado una dinámica que moviliza saberes disponibles en la comunidad en favor de otros miembros de misma.

El uso de internet por parte de “mis” estudiantes es diverso, pero predomina el uso del chat, la videoconferencia y las redes sociales. Este uso tiene que ver con la necesidad de socialización. Como ellos mismos reconocen a veces es un distractor con respecto a las tareas. EL problema, señalan algunos, es que al entrar a la computadora para realizar trabajos, de consulta, de captura, de desarrollo de algún tema, se conectan de manera simultánea a las redes y los avisos de mensajes los llevan a responder o a entablar conversación. Un elemento que afecta sus desempeños es la interrupción de la continuidad y la distracción frecuente, reportan. A veces, incluso, el tiempo invertido en esta socialización rebasa sus tiempos de realización de tareas y en consecuencia comienzan a atrasarse.
Aún así no en todos los casos se mantiene este patrón de uso de internet, y algunos estudiantes consiguen administrar sus tiempos y dedicar atención a la socialización en días u horarios específicos, o bien tras terminar las tareas.
Los videojuegos son otro distractor; sin embargo, salvo excepciones no juegan vía internet.
Un segundo uso predominante es el de buscar u descargar, sobre todo, música, videoclips o películas. Aún así se trata, en el caso de mis alumnos, de una práctica menos generalizada. Son contados los que tienen acceso a internet a través de un teléfono móvil y en estos caso lo han usado, en algunas ocasiones, para hacer consultas en relación con la solución de actividades de clase. A decir verdad ha resultado un uso eficiente.
Otros, pocos, aunque usan la tecnología, evitan las redes sociales deliberadamente, por no sentirse atraídos hacia ellas, y por considerarlas una pérdida de tiempo.
Aunque en general cuentan con un buen nivel de competencia para navegar en internet, para localizar las fuentes de los recursos que les interesan, para descargar y subir información, así como para comunicarse a través de las diversas plataformas sociales, un porcentaje medio falla al momento de localizar información relevante y pertinente de carácter académico. En este caso faltan estrategias de la lógica de búsqueda de conceptos y asociación de palabras clave; por otro lado no llevan a cabo suficientes intentos, ni revisan de manera más detallada la calidad de la información. A veces incluso obtienen información incompleta pues no revisan las fuentes.
Como digo esto sucede en un porcentaje medio que varía. Alrededor de un 50%. Aproximadamente un 30% obtiene resultados de mejor eficiencia, mientras que el 20% restante es poco competente en relación con el manejo de internet, o bien tiene un acceso limitado, debido a la calidad de su conexión, e incluso debido a que no cuenta con conexión en su casa, o no cuenta con equipo. Un porcentaje bajo, alrededor del 5 al 7% está compuesto por estudiantes que provienen de comunidades rurales en donde la disponibilidad de equipo o “cibercafés” de acceso público están relativamente restringidos. Por supuesto la solución, en estos casos, depende de los “cibercafés”, lo cual soluciona de manera parcial esta necesidad.
En el caso de nuestra escuela no hay disponibilidad de equipo ni de conexión para el uso de los estudiantes, ni existe hasta el momento una asignatura específica relacionada con las TIC. La solicitud del uso de internet, y otras actividades que dependen de la computadora se solicitan desde diversas materias, recurriendo, principalmente, a las competencias que tienen los alumnos de antemano. Debido a que el nivel de competencia es desigual, los trabajos que requieren de una elaboración centrada en las computadoras se desarrolla de manera colaborativa. En el caso de internet es más frecuente la consulta de fuentes documentales de información, apoyada en ocasiones con fuentes audiovisuales.
Estrategia

Lo primero que propusieron los 4 estudiantes con quienes trabajé en la elaboración de una estrategia para aprovechar sus habilidades y conocimientos en esa área fue en una comunidad de colaboración para el desarrollo de tareas.
En un primer momento se refirieron, en broma, a la facilidad de hacer una tarea en conjunto para trabajar menos, pero indagando un poco acerca de cómo funcionaría esta disminución del esfuerzo, se dieron cuenta de que, primero el esfuerzo invertido dependía, en parte de sus habilidades y conocimientos para localizar fuentes útiles y de mejor contenido (es decir, pertinentes y relevantes).
En un segundo momento reconocieron que, a fin de cuentas, era legítimo conformar una comunidad de aprendizaje en donde se complementaran entre sí para hacer de una manera más eficiente, e incluso rápida, las tareas.
La tarea a resolver consistió en la búsqueda de información de las características de un periodo estilístico de la literatura. La estrategia, considerando que se trataba sobre todo de una actividad que involucraba la búsqueda en internet, consistió en lo siguiente, según lo elaboramos en conjunto:

1. Conectarse a una plataforma de comunicación. La mayoría sugirió el chat de msn, porque es más rápido, según dijeron (Descartaron la videoconferencia porque consideraron que el sonido no siempre es claro y porque les resultaría distractor).
2. Abrir una o más pestañas adicionales para iniciar la búsqueda.
3. Definir vía chat diversos criterios de búsqueda en base a palabras clave.
4. Retroalimentar los títulos de los textos que resultaran adecuados.
5. Elaborarían colaborativamente una lista de las ideas o datos clave que necesitaran localizar, de acuerdo a la guía de la actividad.
6. Buscar en ellos la presencia de las ideas clave.
7. De los textos que parecieran más adecuados, se copiarían fragmentos y se pegarían en el chat para compartir con los demás, formando así una lista (de fragmentos clave)
8. Aportarían comentarios para elegir uno o más textos.
9. Una vez elegidos, les sugerí vaciar la información sintetizada en un organizador gráfico, que diseñarían de acuerdo a las ideas principales utilizadas como encabezados.
10. Unos diseñarían el organizador, otros propondrían la forma de los enunciados sintetizados y los pasarían a los encargados del organizador. Otros revisarían el organizador en su conjunto y propondrían a los demás los ajustes necesarios.
11. Finalmente lo subirían a un blog en donde concentrarían los trabajos, como un portafolio disponible para consulta.

El propósito, además de la resolución de la tarea establecida, era el de desarrollar, colaborativamente, competencias relacionadas con los criterios de búsqueda de información pertinente y relevante en internet.
De hecho este proceso de consulta con los alumnos lo realicé vía chat, en forma de lluvia de ideas, de donde fui tomando y ordenando las que me parecieron más funcionales (capturando en Word). Después les envié a través del chat el documento y sugirieron algunos ajustes.
A decir verdad no sé si la estrategia propuesta resulte más rápida al hacerse en equipo, pensando que acaso los participantes se encuentren en diversos niveles de competencia. Lo que probablemente sí puede funcionar es la comunidad de autoaprendizaje en donde los saberes se complementan. Un aspecto que puede darle fluidez al proceso está en el hecho de que los alumnos se conocen, comparten grupo diariamente, y por lo tanto mantienen lazos de familiaridad y afectividad.

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